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Esta es una de las mejores secuencias que tengo de tubo de Borja Agote. Muchos verdes en contraste con los azules, hacen de la foto una fuente de colores y luz increíble. Ojalá hubieses esas condiciones de luz en todas las sesiones.

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Randy Rarick y Gerry Lopez, dos mitos del surf vivientes posando para mi cámara.

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Entrega del trofeo al ganador de la triple corona hawaiiana. Kelly Slater, ganador del Pipeline Masters de aquel año.

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Entrevista a Randy Rarick por Igor Bellido

 

En Hawai existe desde hace treinta y siete años la tradición de coronar al mejor surfista clasificado en las tres pruebas reinas. La furia de uno de los mares más poderosos del mundo convierte a los surfistas en seres valientes y entregados que sueñan con conseguir la gloria o por lo menos dejarse la piel en el intento. Un hombre es el encargado de entregar tan valiosa posesión por la que algunos personajes llegarían a hacer cosas insospechables. Dicho hombre controla de principio a fin todo el proceso que conlleva el montaje del campeonato más esperado del año, donde muchas veces se ha llegado a decidir el título de campeón del mundo de surf. Randy Rarick, director de la triple corona hawaiiana, es una de las leyendas ocultas que encierra el North Shore. Su vida, lejos de ser cotidiana, esta llena de aventura, lucha y conciencia por conocer y entender el mundo que nos rodea. A los cincuenta y ocho años, ciento treinta y siete son los países que ha visitado y setenta y nueve los países que ha surfeado, siendo uno de los surfistas que más países ha surfeado en su vida. Una vida dedicada al surf en la que ha tenido que luchar desde joven como shaper para poder hacerse un hueco en la élite del surf. Doce mil son las tablas que lleva shapeadas por todo el mundo y aún seguirá durante algunos años más en la labor de otorgar maravillosas tablas a la gente que desde hace 25 años le sigue comprando. Iniciador del International Professional Tour en el año 1976, lo que se convertiría en lo que es ahora el aclamado campeonato del mundo de surf, la aspworldtour. No se puede decir nada más de él, nunca reclamó méritos por su labor y pocos lo conocen realmente. Desde su casa, en Sunset Beach, nos relata la historia de su vida.

 

En 1962 viste una película de surf que cambió el rumbo de tu vida completamente ¿Puedes explicarnos que película fue y como evolucionó tu vida a partir de ese momento?

Me acuerdo perfectamente, la película era The Endless Summer, yo tenía 10 años y fue el inicio de mi vida en el surf. A partir de ahí empecé a surfear y cuatro años más tarde a competir llegando a ganar el Hawaiian state championship con tan solo quince años. En esa época solía surfear en Waikiki, algunas veces en makaha al oeste de la isla y pocas veces en el North Shore ya que no existía un equipamiento suficientemente bueno como para surfear olas tan famosas como Pipeline o Sunset. No fue hasta la revolución de la tabla corta y la llegada del invento a mediados de los años setenta cuando la gente empezaría a meterse al agua en el North Shore.

 

Con solo dieciocho años te marchaste a Australia a estudiar, eso fue el inicio de una odisea que duraría varios años. ¿Cómo conseguiste hacer posible tanto viaje?

Antes de empezar a viajar había trabajado reparando tablas con Greg Noll en Hawaii, poco a poco fui aprendiendo a darles forma convirtiéndome en shaper. A la vuelta de Australia decidí abrir mi propia tienda de surf que tuve que vender un par de años más tarde. Seguí haciendo tablas hasta que se me presentó la oportunidad de viajar a Sudáfrica con veintiún años, me enamoré del lugar y volví a los veintitrés para empezar un viaje de dos años en los cuales viajaría a través de todo el oeste de África y Europa. El dinero para seguir viajando lo sacaba shapeando tablas en los diferentes lugares donde paraba. He trabajado como shaper en lugares tan diversos como Europa, Brasil, Florida y Sudáfrica.

 

Has sido una de las pocas personas en descubrir y surfear nuevas olas ¿Cómo es esa sensación? ¿Algún lugar o país que te haya impactado?

Es bastante excitante, sería como la sensación de antaño a la hora de descubrir un nuevo mundo. He sido el primero en surfear bastantes olas de Angola y otras más en diferentes puntos de África. Lo más curioso es ver como la gente de la zona se queda alucinada al ver un surfista por primera vez. También he tenido la suerte de surfear olas en muy buenas condiciones como Mundaka o Ulluwatu sin gente en el agua. Por aquella época pocos eran los surfistas en la zona. Conservo un recuerdo especial de una vez que fui a Biarritz, no se veían ni surfistas ni coches aparcados. Sorprende vivir el transcurso del surf desde sus inicios hasta hoy.

Más que lugar yo diría la zona que más me ha impactado. Todo el oeste de África, con su gastronomía, su gente nativa, sus animales y como no, sus olas. Otros lugares curiosos que recuerdo son Myanmar, donde rompe una ola alrededor de una isla, llegando a conectar izquierda y derecha en el otro lado de la isla, la costa este de la India con unas olas increíbles y el peor calor que he vivido dentro y fuera del agua y unas pequeñas islas en Kenya en las que la gente nativa lanzaba su basura al mar y dejaba al descubierto kilos y kilos de basura en sus playas.

 

En 1976 iniciaste con ayuda de otras personas el International professional surf, lo que ahora llamamos el campeonato del mundo de surf ¿Cómo fueron sus inicios?

Los inicios fueron bastante sencillos. Por aquella época Wayne “Rabbit” Bartholomew, presidente de la asp, era uno de los surfistas que competía en el tour. La mayoría de pruebas se realizaban en Hawaii, Australia y Sudáfrica, uno de los países más fuertes en aquel entonces. El dinero que ponían los sponsors por prueba era de diez mil dólares un cifra ridícula ahora mismo. Más tarde se fueron añadiendo a la competición lugares como Japón, Brasil y por último Europa, donde se tardó un poco más en ver surfistas profesionales.

 

La triple corona dura unas seis semanas, durante ese tiempo tienes que asegurarte de que todo vaya bien. Tres campeonatos, mucha gente trabajando día y noche y la construcción de las torres más grandes de todo el circuito. ¿Cómo lo haces posible? ¿ Es algo que quieres seguir haciendo el resto de tu vida?

Tengo una plantilla que lleva conmigo muchos años, su dedicación a la labor es infinita, son rápidos y buenos. Pero lo más importante es que viven el surf tanto como cualquier surfista y se sienten agradecidos con el trabajo.

No es algo que vaya a continuar de por vida, mi plan es retirarme en un par de años. El trabajo es estresante en algunos momentos. Soy el primero en llegar y el último en irme y muchas noches no puedo ni dormir. Es algo que empecé y no he parado de hacer durante treinta y siete años y creo que es el momento de ceder mi puesto a un grupo de personas con experiencia suficiente como para manejar sin problemas el trabajo que requiere la Triple Corona. Siempre le estaré eternamente agradecido por proporcionarme tan buenos momentos.

 

¿Cuál es el peor problema que has tenido organizando la Triple Corona de surf?

Lo peores problemas siempre me los han dado los oficiales de la ciudad de Honolulu al pedirles los permisos para montar los campeonatos. Cada año que pasa es más difícil conseguirlos, cada vez hay más competiciones pidiéndolos y el estado de Hawai solo ofrece dieciséis días de competición al año por spot, aunque parezca mentira en unos años se va a acabar sorteando los permisos. Para las autoridades el surf no es algo que les importe demasiado, no entienden la cantidad de turismo que proporciona a la isla. Me parece ridículo que por culpa de esto se pueda llegar a suspender la competición en un futuro. Hay mucha gente en completa oposición a que se realicen los campeonatos.

 

Años atrás hubieron algunos problemas con los locales hawaianos durante el montaje de los campeonatos ¿Fue difícil resolverlos?

Aún continúan los problemas. Muchos locales no quieren ver a gente de lugares como Brasil, Australia o Sudáfrica surfeando sus olas. Hasta cierto punto se puede entender, pero a veces sobrepasan los límites de lo normal. Anteriormente existía un grupo de locales que no estaban a favor de los campeonatos, causaban muchos problemas e intentaban sacar todo el dinero posible. Se podría decir que actuaban como una pequeña mafia. Nuevas normas y regulaciones llegaron a la Triple Corona forzadas por ellos. Una parte de ellos los tuvimos que colocar como trabajadores en la Water Patrol, los encargados de la seguridad en el mar, de esa forma dejaron de molestar. El año pasado mismamente, hubo algún roce entre Sunny García y Neco Paradatz durante el Pipeline Masters, eso le costó la wildcard a Sunny para competir en el wct.

 

El Pipeline Masters es uno de los campeonatos más importantes del mundo y la ola es una de las más peligrosas que existe ¿Cuál ha sido la peor lesión que has podido ver durante tantos años de competición?

Recuerdo en los años ochenta a un hombre de la costa este de Estados Unidos, se apellidaba Massfellar. Se golpeó fuertemente con el coral y se abrió la mitad de la cara, estuvo a punto de morir. Justo en la siguiente ronda otro surfista  se partió la pierna y tuvieron que llevarlo rápidamente al hospital. El mar venía del norte y el equipamiento era pésimo. Ahora los surfistas son más conscientes del peligro en todo momento y las tablas que se utilizan son mucho más seguras, eso no quita que haya algunos casos de lesiones como el golpe que sufrió Sunny García en la cabeza unos años atrás.

 

A veces las condiciones de mar son muy grandes y tienes que decidir si se inicia el evento o se suspende ¿En que te basas para decidirlo? ¿Alguna vez has enviado algún surfista profesional a probar la ola antes de empezar?

Lo principal es preocuparse de la seguridad, después de tantos años realizándolo nos levantamos y ya sabemos si se dan las condiciones requeridas para empezar el evento. Suelo basarme también en las buenas lecturas que realiza Bernie Baker, otro de los organizadores de la corona, sobre las predicciones de mar en Internet.

No enviamos a los surfistas a testear la ola, pero si que nos suelen aconsejar de cómo se encuentran las condiciones si se han metido a surfear antes del inicio del evento. Algunas veces las condiciones de mar en Hawaii cambian bruscamente y de repente nos vemos obligados a detener el evento. En esos momentos también solemos analizar la situación preguntando a los surfistas de mangas anteriores.

 

 

Han sido muchos años de competiciones en Haleiwa, Sunset Beach y Pipeline ¿Crees que existe otra ola con el potencial suficiente para incluirse en el calendario de la triple corona en un futuro?

En el pasado existieron eventos en lugares como Laniakea, Chuns reef o v-land. Ahora se necesita tener un lugar público con requisitos mínimos como torres de salvavidas para poder realizar el campeonato. El próximo spot posible podría ser v-land. Es una ola con mucho juego que recibe más mar desde diferentes direcciones al contrario que olas como la de Haleiwa. Pronto tendrá servicios suficientes para realizar un campeonato pero pueden llegar a pasar varios años hasta que eso suceda. Otra posibilidad que me gustaría sería la organización de un campeonato móvil como el que se realiza en Francia. Muchas veces hemos tenido que empezar los campeonatos en unas olas bastante mediocres mientras que el resto del north shore estaba en perfectas condiciones. En los años setenta cuando la triple corona existía en condiciones básicas ya se realizó alguna prueba móvil buscando mejorar la calidad de las olas.

 

Shaper es el trabajo con el que más te has sentido identificado en tu vida. Ahora posees las licencias de las marcas ‘Bear’ y ‘Hawaiian Designs’ ¿Con que tipo de tablas sueles trabajar?

Un italiano es el propietario de Bear, existen diferentes licencias a nivel mundial y yo poseo la que pertenece a Hawaii. El ochenta y cinco por ciento de lo que vendo son tablones, el resto tablas más clásicas como single fin o twinfin. Cuando era joven me gustaba trabajar con tablas cortas más acordes con la filosofía de surf que yo tenía entonces, pero según he ido creciendo me he ido adaptando a trabajar con tablas un poco más anchas y largas como las que me gusta usar ahora. Otro tema diferente son los paddle boards que se han puesto de moda en los últimos años. Para mí no representan surf en si mismo, se ha demostrado que se puede surfear con ellos, pero le quitan toda la emoción que existe cuando te pones de pie. Nunca he llegado a trabajar con ellos.

 

 

 

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Indar Unanue wipeando de lo lindo en Pipeline. Con estilazo abre los brazos para planear por los aires. Es una caída larga y dura en una ola que ha matado a mucha gente. Le doy un 8,7 sobre 10

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Goratz Beobide wipeando en Hossegor. La ola es potente aunque no se aprecie tanto con el ojo de pez, la caída no es muy dura, y dudo bastante sobre si le arrastrará luego. Fondo de arena duro, amortigua pero te la llevas igualmente. Le doy un 6 sobre 10.

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Ander Ugarte wipeando en la Graviere. Esta ola es difícil y muy dura. Ese día la ola estaba orillera a más no poder. Ander se lanza hacia delante con lo que se evita de colisionar con la tabla, la centrifugada es dura, pero una vez estás dentro del tubo el wipeout tiende a ser menor. Le doy un 6,5 sobre 10.

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Desconocido wipeando en la graviere. Estamos ante el mismo caso que la foto anterior, solo que esta vez la ola parece más dura y la posición del personaje es un poco peor. Le doy un 7 sobre 10.

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Esta es una imagen de Goratz Beobide sacándose un puñado de erizos que se le quedaron por todo el cuerpo después de un buen wipeout en Senegal.

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Jamieo O’brien wipeando en la orillera de Waimea. Este es uno de los peores lugares del mundo para wipear, La ola, aunque es fondo de arena, cierra con una fuerza descomunal. Yo he probado de sacar fotos con medio metro en esta orillera, y me ha impactado más que pipeline con metro y medio. Le doy un 9 sobre 10.

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Andy Irons wipeando en la orillera de Waimea. Esta toma está sacada durante el último Eddie Aikau, después de que Bruce Irons ganara el anterior conectando una ola hasta la orilla y metiéndose en un tubazo en la orillera, se empezó a poner de moda hacer lo mismo el siguiente campeonato. Aquí Andy Irons se encuentra en una situación muy crítica y el riesgo que corre de partirse en dos es muy grande, la cantidad de agua que arrastra esta orillera deja al descubierto la poca profundidad que tiene, y la arena es dura como la roca. Le doy un 10 sobre 10.

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Julián Cuello wipeando en el rancho. Esta ola de arrecife suele ser bastante seca y no la surfea mucha gente, el wipeout impresiona porque está completamente en el aire y bocabajo, pero muchos surfistas profesionales toman esta posición cuando wipean, por las muchas posibilidades que existen de entrar completamente recto en la base de la ola y así esquivarla por completo. Eso sí, si en lugar de caer en la base, el surfista cae en la pared, puede empezar a rebotar como un muñeco. Le doy un 6,9 sobre 10.

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Antonio Marqués wipeando en el Frontón. Esta es una de las olas más potentes y difíciles del mundo. Es más bien un slab y está considerada como la meca del Bodyboard. Un wipeout en esta ola supone, no solo una comida heavy, sino también la posibilidad de comerte un A frame gigante en los morros. Por mucho menos la gente ha salido con brechas en la cabeza. Le doy un 9,2 sobre 10.

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Fabio Pagán wipeando en el Fronton. Misma ola, misma posición de wipeout. Esto supone lo mismo que en la foto anterior. La ola parece potente también. Voy a darle un 9,2 sobre 10.

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Nikola Susaeta wipeando en posición fetal. Ola de arrecife potente y peligrosa, al ser goofie, supone que la posición la tienes que tener perfectamente entrenada. Cualquier fallo agarrando canto te puede llevar a la perdición. En la foto se ve como se lanza hacia delante esquivando la tabla, pero su posición corporal no es nada buena dentro del tubo. Le acabará arrastrando mucho por el arrecife. Le doy un 8,7 sobre 10.

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Nikola Susaeta y las consecuencias de un wipeout animal, ceja y pierna a la basura.

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Alex gironi wipeando de espaldas. Una caída descontrolada en ola de arrecife seco y con aterrizaje en la pared de la ola. Todas las papeletas para un arrastre bueno. Le doy un 8 sobre 10.

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Y la última. Indar Unanue abortando misión en Pipeline. Como se aprecia en la foto, ha hecho todo lo posible para que la ola no le arrastrara después de echarse hacia atrás en la bajada de este monstruo. Por suerte la tabla sale volando y no se queda enganchada en el labio de la ola, cosa que hubiera supuesto una arrastrada, y seguramente un TEN points wipeout. Pero siendo así se va a quedar en un 5,5 sobre 10.

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Increíble la velocidad que llegan a alcanzar los pros del longskate haciendo downhill. Ha sido la primera vez que he podido verlo en directo y me ha dejado alucinado. Solo el ruido que generaban los rodamientos de “Rudolboy” al llegar al punto de grabación, me estremecía. También cabe destacar el olor de las ruedas quemándose con el asfalto a gran velocidad, al hacer trucos tan complicados como el 180 en velocidades que te dejan anonadado. Es toda una experiencia poder estar grabando con gente de tanto nivel.

Filmando junto con XOT bcn.

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Una de las sesiones en las que Jatyr se metió al agua conmigo para intentar sacar alguna foto en el Superbank. Comenzamos la sesión por Snapper pero la corriente nos arrastró a toda velocidad hasta Kirra. No se podía estar en el agua con la carcasa y las aletas. Las remadas eran de escándalo, y la contracorriente no me dejaba situarme en la zona de impacto. Los tubos no tenían casi agua para filtrarlos por debajo y para colmo de los colmos, Jatyr vio la silueta de un tiburón debajo nuestro y salió por patas del agua. Lo mismo hice yo, pero en cámara lenta. Un día para no olvidarse jamás!

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