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TIERRA SECA

Nos movemos, nos arrastramos, no queremos mirar atrás, ante nosotros una profundidad infinita de arena se presenta bajo la oscuridad de unas nubes que predicen la cercanía de una tormenta de viento nada agradable. La sequedad de nuestros labios nos hace relamernos una y otra vez, sentimos el deseo extremos de llevarnos una gota de agua a la boca, la intensidad es máxima. El corazón se desacelera y sentimos que vamos a perder el conocimiento. Las piernas ya no pueden más, tiemblan ante la debilidad de nuestros pensamientos. Nos arrodillamos y observamos el atardecer. Yo y mi alma ya no somos uno, nos hemos dividido. No queremos saber nada el uno del otro. Mientras yo solo pienso en sobrevivir, mi alma solo sabe agradecerle al desierto la belleza de lo que está a punto de suceder…

Si hace unos cientos de años hubiese desembarcado, a bordo de una patera, en esta isla desértica, esta es la experiencia que hubiera vivido tarde o temprano. La soledad me hubiera invadido, y la necesidad de sobrevivir me hubiera llevado a la desesperada situación de buscar un pequeño arroyo donde saciar mi sed. Jamás lo hubiera encontrado, y el destino hubiera sido cruel conmigo.
En la actualidad. Esta isla despierta el deseo innato del ser humano de perderse en un lugar que está aún por descubrir. Yo quería vivir aventura, necesitaba descubrir por mi mismo la grandeza de lo que jamás había vivido. Me levanté pronto y sin despertar a nadie avancé hasta la mesa de la sala de estar para coger las llaves del coche. Media hora después estaba completamente perdido en una carretera sin final, a mi derecha observaba mi objetivo, un cráter colosal que recortaba salvajemente la silueta de la isla. Aparqué y arranqué como una bestia hacia la cumbre. Solo tenía unas chancletas conmigo, así que me encomendé a todos los santos posibles para que el camino no fuera digno del mejor montañero. Pero fue un error inimaginable, la última parte del cráter tenía gravilla y era tarea de titanes conseguir agarrarse con las chancletas. No fue nada fácil, pero tenía el objetivo completamente tatuado en mi mente, y ya no pensaba echarme atrás ni aunque mis pies acabaran bañados en sangre. Sufrí, pero llegué, y justo cuando mi ilusión estaba a punto de convertirse en pura felicidad, me llevé una gran desilusión. Allí arriba no había nada. Esa vista increíble que esperaba ver era tan solo la cima de una colina sin más. Me llevé las manos a la cabeza y me dio un bajón de lo más temible. Siempre había deseado ver un cráter, pero aquello no era justo lo que me imaginaba. Sin pensármelo dos veces empecé a correr desesperado. Tenía que estar por allí, lo había visto desde la carretera cada uno de los días que habíamos pasado por ese lugar, y efectivamente, la joya se encontraba oculta tras la colina. Según me fui acercando, la inmensidad de la imagen que vi se me fue quedando grabada a fuego en mi mente. Una de las visiones más espectaculares que jamás podría haber imaginado. Allí estábamos a solas él y yo. Mientras todo el mundo dormía. Mientras la gente seguía soñando en sus casas. Yo estaba mano a mano con un agujero negro que marcaba la puerta al mismísimo centro de la tierra. Ese fue el momento, esa fue la sensación que me trasladó a amar para siempre este lugar tan desértico, esta tierra seca que tenía a mis pies.

Sin civilización, ¿Quienes Somos?. Tan solo un punto perdido en la grandeza del universo.

El surf es para un surfista como el agua para un hombre perdido en el desirto. No podemos apartar la mirada ni un segundo, nos absorbe por completo.

Sientes que la naturaleza te sobrepasa, te ves envuelto en un manto de agua y tus pupilas se dilatan para adaptarse a la sombra de lo desconocido. Surfista: Juan Díaz Terán

Lo salvaje, es doblemente salvaje cuando arriesgas más de lo debido. Solo hay dos opciones, salir y sentirte dios, o recordar para siempre lo que pudiste llegar a conseguir. Surfista: Borja Agote

Unos pocos segundos dentro, y en tu cabeza se generará más adrenalina de la que jamás has podido experimentar. ¿Por que?. No lo sabemos muy bien, pero es una de las cosas que nos lleva a no poder dejar de pensar en surf.  Surfista: Marcelino Botín

¿Te sientes muy pequeño en algo muy grande? Eso quiere decir que te has dado cuenta de lo que realmente somos en este universo. Todo y nada.

Todo puede tener diferentes puntos de vista. Tan solo depende de ti el llegar a encontrarlos. En la vida como en el surf, la posición en la que te encuentras, es algo realmente importante. No importa ni el antes, ni el después, tan solo el ahora. Surfista: Juan Díaz Terán

Una mirada de concentración perdida en un punto lejano. La visión que vemos es la de salida, pero pocas veces nos damos cuenta de lo que está pasando detrás realmente. Surfista: Raúl García

En tierra todo se ve de otra manera, en el mar, es cuando realmente se tensa el ambiente. Dos mundos muy cercanos, pero muy diferentes. surfista: Juan Díaz Terán

Un segundo puede ser eterno. ¿Que es lo que cambia en nuestra mente para que nos de la sensación de que el tiempo se acelera o se ralentiza?. Surfista: Lazi Ruedegger

Cuando algo grande se te viene encima. Es hora de ser valiente. Las opciones son claras, o te agarras bien fuerte a lo que tienes más cerca, o sueltas todo y te dejas llevar.

Inspírate, agárrate fuerte y atraviesa la turbulencia. Es imposible que las cosas salgan mal. Surfista: Borja Agote

Relájate, el sueño ha pasado. Mañana será otro día. Quién sabe cuantos más han de pasar para que algo tan mágico vuelva a suceder. Ese es el encanto del surf.

Si el mar no cede, no te des un suspiro. Aguanta hasta que se te caigan los brazos. Si ayer estuvo mágico, hoy está épico.

Furia y fuerza son cualidades incontrolables. Has de ser muy despierto para poder sacarles el máximo partido. Surfista: Lazi Ruedegger

En el mar no sabemos desenvolvernos bien. Somos animales de tierra. Quizás no todos, quizás exista gente que no entiende de naturalidades. Quizás nos gusta explorar terrenos que desconocemos. Quizás el mar es el único lugar donde podemos ser libres de verdad. Surfista: Julián Cuello

Los primeros navegantes que encontraron estas islas, debieron de asombrarse de la mejestuosidad de un paraje único en el mundo. La belleza existe, aunque conste solo de arena y roca.

Los colores, la luz, el entorno. Todo forma parte de las sensaciones. No es lo mismo un tubo azul cristalino a plena luz del día, que un tubo oscuro y siniestro a última hora del día. surfista: Lazi Ruedegger

Mientras mucha gente sale de su trabajo en mitad de la ciudad. Otros salen con la oscuridad del atardecer del agua en algún paraíso de este planeta. ¿Se es mas o menos feliz? Todo depende. Depende de si te gusta el ruido de los coches, la polución y el estrés o si por lo contrario te gusta el mar, la tranquilidad y dejarte llevar por una puesta de sol

¿Vivimos lo que soñamos? o ¿Soñamos lo que queremos vivir?. Borja no lo sueña, simplemente lo hace. surfista: Borja Agote

¿Que pensará esa gente que se queda parada observando a los surfistas coger olas?. Siempre me lo he preguntado. Puede ser un “Estos están locos” o un “Como me gustaría saber hacerlo, parece que disfrutan” o más bien un “bajan la ola, desaparecen y vuelven a aparecer”. Quién sabe.

Por muchas cosas que pueda la gente conseguir con el dinero, hay algunas que les será imposible jamás. Simplemente porque la habilidad y destreza no se pueden comprar. Esa sensación indescriptible cuando te haces un tubo, está al alcance de muy pocos en este planeta. Quien tiene una afición, tiene un auténtico tesoro. Surfista: Markos Gonzalez

y que mejor cosa hay en el mundo que compartir las vivencias con tu gente. Un buen canto al cielo y mañana lloverá. Unos lloran mientras otros rien. Unos quieren cambiar este mundo mientras otros tan solo lo aceptan. Unos sueñan con felicidad, otros son felices con cualquier cosa. Todo esta en uno mismo.

DAKAR

ULTIMA FRONTERA EXISTENTE ANTES DEL CAOS ABSOLUTO

   Viajar a Senegal fue como cruzar la última frontera existente antes del caos absoluto. Con el paso del tiempo creía haber conseguido la madurez necesaria para poder viajar a cualquier lugar del mundo, pero nada de lo que había vivido en mis viajes me había preparado para poder afrontar mi primera incursión en Africa. Te montas en el avión con ganas de conocer un mundo nuevo, y cuando aterrizas, te encuentras metido en una película de Mad Max. Gente agolpándose contra ti, coches de hace 30 años con las lunas quebradas y la chapa abollada de todos los golpes que han recibido, carreteras asoladas por la arena subsahariana, carteles caídos y cubos de basura ardiendo. Un olor profundo y nauseabundo a pescado descompuesto es el recuerdo más latente que guardo en mi memoria de mi estancia en el pequeño barrio pesquero de Yoff. La llegada a Senegal, de noche, fue dura. Mi única salida posible fue meterme en un taxi, que apenas mantenía la carrocería encima de sus ruedas, con la compañía de dos hombres fuertes y grandes de tez muy oscura. Las imágenes que podía observar desde la ventana mientras me dirigían a mi destino eran siniestras. Había gente muy pobre rondando por la acera colindante a la autopista, casas medio caídas y basura agolpada por todas partes. El corazón me latía muy rápido, miles de pensamientos me enturbiaban la mente en aquel momento. Me sentí menos seguro que nunca, y por primera vez en mi vida me di cuenta de que estaba completamente desprotegido y a merced de mi destino.

EL GRAN VIAJE A LO DESCONOCIDO

   Nada era tan malo como pensé en un primer momento. La angustia que me entró de noche al llegar a Dakar me dejo un mal sabor de boca. Alcancé mi destino tras una pequeña discusión sobre el precio acordado con el taxista y su amigo, ya me sentía seguro y no tenía intención alguna de empezar el viaje perdiendo dinero por ser turista. Entré en el hostal donde había quedado con mis dos compañeros de viaje, Goratz Beobide y Manex Otegi. Llevaban más de dos semanas viajando desde España hasta Senegal por tierra. Habían atravesado Marruecos, el Sahara y Mauritania con bastantes problemas, y se hallaban completamente abatidos después de tal proeza. El encuentro fue emotivo, jamás había presenciado una ilusión tan profunda al ver a alguien conocido. Fue una noche para compartir vivencias. Después de una larga charla, me hicieron comprender, que la gente y el lugar, eran mucho más seguros de lo que había pensado en un principio.

CLUB MED

       Después de descansar la primera noche en Senegal, nos despertamos con ganas de encontrar alguna ola con la que juguetear. Buscamos un taxi, de los destartalados, y le pedimos que nos llevara a Club Med. Una ola que habíamos estado investigando varios días antes de partir de viaje y parecía ser bastante buena. Llegamos al destino y encontramos el mar bastante pequeño, empezamos a preguntar entre la gente del lugar por la ola y pronto unos surfistas locales nos indicaron el lugar. Andamos por las rocas hasta encontrarla, y vimos que algunos sets divertidos se escapaban. No dudamos ni un segundo en lanzarnos al agua tropical.

CONTRASTE INFINITO

   Ese mismo día, después de ver todo el potencial de la zona, decidimos dar un paseo por el barrio de pescadores en el que nos quedábamos hospedados. El fuerte olor a pescado podrido, junto con la acumulación de basura en las calles, se contrastaba fuertemente con una belleza africana que jamás me podía haber imaginado. El factor de que el lugar no fuera un paraíso perfecto, lo convertía en algo mucho más único, que países mucho más típicos que había visitado con anterioridad, como pueden ser Estados unidos o Australia.

LA OLA DE ENFRENTE DE CASA

      El paseo que dimos al atardecer, nos llevó hasta una pequeña playa con una isla situada a escasos metros de nuestro hospedaje. Atónitos pudimos observar ante nosotros una derecha perfecta rompiendo desde lejos. A simple vista no se podía observar bien la línea de la ola, y no le dimos más importancia. Un día después, recorrimos toda la zona en busca de olas y encontramos alguna derecha juguetona, no nos daba tiempo a surfearla, y decidimos dejarla para otro día. Volvimos corriendo a la que teníamos en frente de casa y nos llevamos una grata sorpresa. Fue la mejor sesión del viaje. No fue fotografiada, pero no nos importó mucho, ya que fue uno de los mejores recuerdos que guardaremos de este gran viaje. Al día siguiente fuimos con las cámaras, pero el tamaño había bajado mucho. Solo pudimos sacar un poco de brillo a la sesión con algunas fotografías acuáticas.

LOS TEJADOS DE YOFF

      Uno de los días me subí el objetivo a la azotea para retratar un poco el entorno de la ciudad y como la gente hacía vida en sus casas. Fue curioso poder observar a la gente completamente metida en su rutina diaria sin que nada les perturbase. La fotografía les asustaba, y casi siempre era imposible sacar un retrato sin dificultades. No era un lugar típico como Indonesia, donde todos los niños se agolpan enloquecidos para que les saques una foto. Era diferente, aquí nadie quería ser retratado. Solo la distancia al objetivo y la ausencia del mismo, les hacía ser completamente naturales.

LA PLAYA DE LA CIUDAD

     Ya llevábamos varios días surfeando solos, y nos preguntábamos donde estaban los surfistas en este lugar. Si la gran ciudad estaba llena de picos perfectos y vacíos, no nos queríamos imaginar el resto del país. Nos montamos en otro taxi y le pedimos que nos llevara a la playa más típica del lugar, esa donde todos los turistas van a aprender y a disfrutar. Al llegar, por fin vimos gente surfeando. La playa era grande, pero a ambos lados tenía más picos sueltos de roca donde no había nadie, nos movimos un poco y descubrimos olas muy buenas.

LA OSCURIDAD TOTAL

     A los cinco días de viaje, empezó la semana del Ramadán. Oíamos cánticos por altavoz a todas horas y en todos los puntos de la ciudad, y por la noche, se organizaban unas fiestas con danzas extravagantes hasta bien entrada la madrugada. En una de esas noches, Goratz me despertó y me pidió que le acompañase. Cogimos el oscuro paso que había hasta la calle principal y llegamos hasta la plaza del barrio. Allí se había organizado un corro gigante y las mujeres danzaban como alma que lleva el diablo.  Los niños se quedaban boquiabiertos al ver nuestros rostros pálidos, y las chicas del corro nos animaban para que saliéramos a hacer nuestra danza personal. No hubo narices de salir, la gente se lo quería pasar bien a nuestra costa. Goratz me empujaba una y otra vez pero no me atreví. Esta vez me sentí más observado que nunca. Pero fue un momento único en la vida. Jamás había visto tanta pasión y desenfreno en un baile.

EL GRAN NGOR

        Uno de los lugares más famosos de Senegal para surfear es la isla de NGor. Hace ya muchos años, se rodaron imágenes en la derecha de Ngor en la famosa película de “The Endless Summer”. Gracias a la fama que le creó la película, el lugar se vio favorecido de visitantes. Aunque no tantos como seguramente los comerciantes del lugar hubieran querido, si lo suficiente como para respirar un ambiente surfero muy interesante, y ver en acción a los mejores surfistas del país.

UN PEQUEÑO GHETTO EN LA GRAN CIUDAD

     Lo que más nos impactó del tour que nos hizo un taxista muy loco, por la ciudad de Dakar, fue la zona del mercado. Allí pudimos entrar en diferentes barracas y observar con nuestros propios ojos el trabajo incesante de la gente más pobre, cuyos sueldos no llegan a los 80 euros al mes, trabajando de sol a sol. También nos dejaron entrar en pequeñas cabañas construidas en mitad de edificios altos, lo que vendría a ser una favela africana.

SESIONES MAGICAS

      De todo lo que vivimos en este viaje, me quedo con las sesiones mágicas que tuvimos sin nadie en el agua. Recuerdo una, con Goratz, en la playa inmensa al norte de dakar, con picos perfectos de derechas e izquierdas. Volvimos emocionados andando por la playa, comentando las olas y lo bonito del entorno. El sol se ponía gigante por encima de las casas, y la sensación era de estar metido en una auténtica película. Cientos de personas jugaban a fútbol en la orilla. Una instantánea que hubiera deseado tener en fotografía, pero que al final quedó en el recuerdo de mi mente, siempre aparece en mis memorias cuando pienso en Africa.

EL SURFING CON LOS NIÑOS

      Los niños son el espejo del alma. En áfrica, representan la felicidad en estado puro. Muchas veces ni se dan cuenta de la miseria que les rodea, y lo único que piensan es en disfrutar al máximo lo poco que tienen. Quisimos compartir un día diferente, fusionar culturas, y nos fuimos con ellos a surfear. Muchos no se habían subido nunca a una tabla. Lo intentaban con nuestras tablas cortas y conseguían ponerse de pie. Aunque la seguridad no era su punto fuerte. Se pasaban unos por encima de otros, con quillas incluido. Pero estaban hechos de otro material, del material con el que se forjan los sueños…

CURIOSIDADES

    Para acabar, me gustaría poner un par de fotos curiosas. Estas fotos representan lo pintoresco de viajar. Nunca sabes lo que te vas a encontrar!

Un viaje más, una experiencia más. Si buscas sensaciones, allí fuera tienes todas y más de las que te puedes imaginar!

Barcelona es una de las ciudades europeas por excelencia, con una arquitectura muy variada y rica, una gastronomía basada en la dieta mediterranea en la que destacan algunos de los mejores chefs del mundo y una vida nocturna que encandila a jóvenes de medio mundo que buscan un lugar donde pasárselo bien. También es una de las mecas más importantes del surf a nivel nacional, y eso se nota cuando vas a la playa un día de olas. La cultura del surf y del longboard están muy extendidas por la cuidad, y cada vez más gente se une a unos estilos de vida muy gratificantes y sanos. Si esa costa tan bonita que posee hubiera dado al océano en vez de al mar, Barcelona se hubiera convertido en una de las sedes del surf en europa, con algunas rompientes de mucha calidad, y una cantidad masiva de gente fanática de este deporte. Es una pena que no haya sido así, pero aún y todo, en invierno, se puede disfrutar de días muy buenos de surf cuando las borrascas acompañan.

La vida social en las terrazas inunda las calles de Barcelona. Tardes al sol con 28º de temperatura y una bebida refrescante en tus manos son los alicientes perfectos para disfrutar de un buen momento con tus amistades. Las noches con temperaturas tropicales, animan a la gente a llenar todas las calles de la ciudad. Desde los más pequeños hasta los más mayores. Todos tienen cabida en este gran ciudad.

Miles de actividades se pueden realizar durante el verano. Las de piscina son las más refrescantes, un baño en la piscina del club náutico con agua fresca salada extraída del fondo del mar mediterráneo puede ser toda una experiencia subacuática.

Una de las prácticas más recomendadas ante la falta de olas es la modalidad de Paddle Board, en la que se puede disfrutar de largos paseos por la costa Barcelonesa, admirando varios de los edificios más espectaculares de la ciudad.

Otra de las prácticas muy de moda con el Paddle es el Ocean Pilates. Una modalidad que combina ejercicios encima de la tabla en puro contacto con el mar. Un deporte que vale la pena probar por lo menos una vez en la vida. Es la combinación ideal entre naturaleza y deporte.

Me gustaría agradecer “a day in life” en Barcelona a todo el equipo de Pukas surf eskola Barcelona. Sin ellos nunca hubiera sido posible pasar un día tan mágico en la gran ciudad!

Os dejo con el video del día!

y la galería de fotos:

ERICEIRA, MAGIA NOCTURNA EN EL EXTREMO OCCIDENTAL

En el centro de portugal se esconde esta pequeña maravilla de lugar, con una belleza natural

y una gastronomía definidas por el mar atlántico que la envuelve. Sus olas atraen

cada año a miles de surfistas que buscan en portugal la perfección y la soledad de muchas

de sus olas.

Siempre recordaré las palabras de un australiano que conocí en uno de mis viajes. Había

recorrido decenas de lugares por todo el planeta en busca

de olas, pero ningún lugar tan bueno como Portugal. Lo definía como el

mejor país del mundo para surfear.

Nada más llegar a Ericeira ya se respira surf en cada una de sus esquinas.

En esta rotonda del pueblo, en la fuente del centro, la escultura de un surfista dentro del

tubo representa el interés que crea el entorno del surf

en los habitantes de Ericeira. Convirtiéndose no solo en un deporte, sino en

uno de los motores económicos del lugar.

Ribera d’ilhas, a la derecha, es una de las playas principales de Ericeira. La derecha larga que se

genera sobre fondo de arrecife, es ideal para surfistas tanto principiantes como

avanzados.

A la izquierda, en la punta, rompe la ola de Reef, una ola de derechas e izquierdas potente y con

tubazos. Es bastante seca, requiere un nivel muy avanzado.

Esta es la derecha de Reef vista desde la siguiente bahía

y la siguiente ola después de Reef es una izquierda de forma tubular

cuyo nombre desconozco.

La afluencia de surfistas profesionales en la temporada de competición, suele

ser bastante alta.

Muchos de ellos eligen hoteles como este para descansar. Hay que tener

mucho cuidado en estos lugares, ya que a veces se producen robos.

La habitación que veis en la primera foto, fue asaltada durante el día.

Un personaje se coló mientras la señora de la limpieza hacia su trabajo,

haciéndose pasar por uno de los inquilinos del cuarto.

Cogió dos tablas de Norman Landa nuevas, otra más de Borja Agote

y el portátil de Borja.

Mi portátil también estaba en la habitación. Con todas las fotos

de una vida. Tuve demasiada suerte. Esa fue una de las cosas que me llevaron a crear

este blog.

Norman Landa destrozando la derecha de Reef. En próximas entradas

colgaré las secuencias completas, son increíbles.

Borja Agote 12 o’clock en la izquierda de Reef.

Igor Muniain con un recorte muy potente. Derecha de Reef.

Norman Landa fue el que más se lució en la sesión de la mañana.

Desde la ola de Reef, se puede apreciar perfectamente las lineas de Ribera d’ilhas. Una ola

definida muchas veces como la hermana pequeña de Bells Beach.

Estilazo y dominio de Igor Muniain en Reef.

Jeremy Flores en plena acción en Reef. Sesión al atardecer con muy buenas condiciones.

A unos pocos kilómetros se encuentra la famosa ola de Coxos. Se necesita un

poco de tamaño para surfearla mínimamente agusto. La primera

sección, en los días buenos, saca un tubo largo y seco. En las siguientes

secciones, la ola va permitiendo maniobras suaves con algunos puntos un poco

más verticales. Es una de las olas más largas de arrecife, que

hay en europa.

Otro pro-surfer, aprovechando la sección potente de la ola en reef.

Tiago Pires, entrenando en su casa. Se conoce la ola mejor que nadie.

El pueblo está completamente construido en el pequeño barranco que da al mar. La construcción en

el litoral se respeta bastante en Ericeira, menos en algunos núcleos urbanos.

Sigue siendo una pena que la construcción de espigones masivos esté tan presente

en todas partes. La destrucción de zonas de surf es, casi siempre, inevitable, cuando

hay otro tipo de intereses económicos de por medio.

En resumen, si queréis hacer un surftrip con los colegas, a un lugar diferente,

con una cultura distinta, una gastronomía muy sabrosa y unas olas divertidas

y a veces muy perfectas. Os recomiendo Ericeira.

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