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Aritza Saratxaga

A la mañana parecía que estaba pequeño, incluso mirándolo desde arriba del acantilado nos preguntábamos si podía haber algo más de un par de metros. Pero todo cambió cuando bajamos abajo y los surfistas empezaron a coger las olas. Ahí me di cuenta de que no estaba tan pequeño como creíamos.

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